"Evitar los problemas que debes enfrentar es evitar la vida que tienes que vivir."
Paulo Coelho

miércoles, 20 de enero de 2010

Panteísmo ¿Es una filosofía o una religión?


Después de ir a ver la película AVATAR, me siento una vez más en deuda eterna por esta maravillosa naturaleza que nos rodea y pienso que si tuviese que sentirme cercana a alguna filosofía o religión, sin duda creo que sería el panteísmo.



Según una definición que he encontrado en la wikipedia:
(El panteísmo es una doctrina filosófica según la cual el Universo, la naturaleza y Dios son equivalentes. La ley natural, la existencia y el universo, la suma de todo lo que fue, es y será, se representa por medio del concepto teológico de "Dios".
El panteísmo es la creencia de que el mundo y Dios son lo mismo, es más una creencia filosófica que religiosa. Cada criatura es un aspecto o una manifestación de Dios, que es concebido como el actor divino que desempeña a la vez los innumerables papeles de humanos, animales, plantas, estrellas y fuerzas de la naturaleza.
El panteísmo es incompatible con la creencia en un Dios personal, de ahí que para algunos sea una expresión del ateísmo.
Sin embargo también aporta un nexo de unión entre diferentes religiones, por ejemplo hay poca diferencia entre esta visión o el que para los budistas "el uno es el todo".)
Yo no sé ustedes, pero yo cuando estoy al aire libre en la naturaleza, en un bosque, o en el mar, o delante de una montaña inmensa, escuchando a los animales, la vida a mi alrededor de tantas maneras diversas y el viento en mi rostro, me siento rodeada de algo tan sagrado como si estuviese en la más grande de las catedrales, las cuales en general en comparación, son para mí, pura arquitectura y decoración exquisita de unos locos que se atrevían a construirlas con los medios que tenían. Y me impresionan mucho, pero no por lo que contienen, sino por aquellos que pusieron todos sus dones y esfuerzos en hacerlas y que aún estén ahí para nosotros.
Ante la naturaleza, me siento humilde e intento comprenderla. Me sienta bien saber que vengo de ella y que a ella volveré cuando muera. Me sienta bien vivir en su paraíso porque me lo ofrece cada día, no me depara sólo después de mi muerte, así que si este es el paraíso, hay que cuidarlo para que no convierta en un infierno para nosotros y para otras especies.
Debemos respetar nuestro hogar, como mismo un creyente en Dios, trata a sus templos. Debemos preservar esta frágil belleza para los que vienen.
Me gusta esta filosofía porque no exige fe en cosas prácticamente imposibles, sólo exige sentido común.
Me gusta esta idea porque no requiere de edificios que la representen, sino las personas que la conforman.
En fin. ¿Qué es en realidad el panteísmo? ¿Filosofía o religión? Yo no me aclaro, pero me siento cercana a esta idea. ¿Qué opinais?






domingo, 17 de enero de 2010

La naturaleza se rascó la espalda...





Y esta vez, le tocó a Haití. Creo que a veces le estorba tanta gente encima y cuando llora, llueve un mes... cuando se enfada, trae un tsunami, cuando se arrasca, trae un terremoto, pero mientras está feliz, es maravillosa y hay que respetarla por lo que es.

Tanto que la gente se molesta con el tema de la globalización y precisamente si no fuera por eso, no acudirían hoy en día unos países a ayudar a otros, precisamente porque todos estamos relacionados. Todo lo que sucede nos afecta de alguna forma a nosotros, aunque suceda lejos. Es el llamado efecto mariposa. 

Y gracias a la globalización, el hecho de que hoy en día leamos una noticia como la del terremoto de Haití, aunque lejanos, hace que no sólo podamos compadecerles y llorar por ellos en silencio, sino que podemos ayudarles también desde aquí, con lo que puedan, con lo que tengan... con vuestra voz.

Lo más triste de que sucedan estas cosas en países como Haití es que a menos que alguien les eche una mano, no podrán recuperarse en mucho tiempo. No tienen con qué hacerlo, excepto voluntad y ganas de vivir un poco más.

Haití no está solo. Demostremos que estamos con él. Ayudemos a que estos paraísos no desaparezcan.

http://www.colaboraconhaiti.com/ 





jueves, 14 de enero de 2010

Por otro 16 de enero, por ti.




Y era el amanecer de otro día, mi bien,


cuando en tu boca se dibujó una sonrisa


Apartando así, tormenta de mi sien,





Apareció el sol, detrás de tus curvas (después de tanta lluvia)


Lentamente y con timidez,


Asombrado de tus bellas formas,


Y trayendo su calidez.





Eres el que trae alegre vida


Y pones mil colores a mi corazón


Curando así cualquier herida


Que haya creado mi razón.





Que no hay un día que yo no te desee


Que no te llame a gritos mi piel


Y mi mente así prevé


Que no pararé hasta agotar tu miel.





viernes, 8 de enero de 2010

Para no salirse del camino... al menos no a menudo :)

Por estos blogs del mundo, lee uno cosas maravillosas y me encontré hace poco, algo que ya tiene 3 años de antigüedad pero toda la actualidad y futuro que quiera y es el Manual para conservar caminos, de Paulo Coelho.


En mi nueva andadura personal y profesional, leo con mis viejos ojos cansados que la cosa en esta vida va de persistir una vez más, de seguir el camino y no apartarse por muchas tentaciones que haya fuera del mismo.  No importa si vas a pie, o en tren, o en coche, lo que importa es el destino final a donde quieras llegar.

Os dejo con palabras más sabias y mejor escritas que las mías.

Feliz camino, amigos.

Edición nº 144: Manual de conservar caminos
Published on April 11, 2007 
Paulo Coelho

1] Al principio del camino hay una encrucijada. Allí puedes pararte a pensar en la dirección que vas a tomar. Pero no te quedes demasiado tiempo, o nunca saldrás de ese lugar. Hazte la clásica pregunta de Castaneda: ¿cuál de estos caminos tiene un corazón? Reflexiona lo necesario sobre las opciones que tienes delante, pero una vez que des el primer paso, olvídate definitivamente de la encrucijada, pues en caso contrario nunca dejarás de torturarte con la inútil pregunta: “¿El camino que elegí era el correcto?” Si prestaste oídos a tu corazón antes de ponerte en movimiento, escogiste sin duda el buen camino.

2] El camino no dura para siempre. Es una bendición recorrerlo durante algún tiempo, pero un día terminará, y por eso debes estar siempre listo para despedirte en cualquier punto. Por mucho que te deslumbren determinados paisajes, o te asusten ciertos trechos donde hay que esforzarse especialmente para seguir en pie, no te aferres a nada. Ni a los momentos de euforia, ni a los interminables días en los que todo parece difícil, y el progreso es lento. Más tarde o más temprano llegará un ángel, y tu jornada habrá llegado a su término. No lo olvides.

3] Honra tu camino. Fue tu elección, fue decisión tuya, y en la misma medida en que tú respetas el suelo que pisas, este mismo suelo respetará tus pies. Haz siempre lo más adecuado para conservar y mantener tu camino, y él hará lo mismo por ti.

4] Equípate bien. Lleva un rastrillo, una pala, una navaja. Entiende que para las hojas secas las navajas son inútiles, y que para la hierbas muy enraizadas los rastrillos son inútiles. Conoce siempre qué herramienta hay que emplear en cada momento. Y cuida de ellas, porque son tus mayores aliadas.

5] El camino va hacia delante y hacia atrás. A veces es necesario volver porque se perdió algo, o porque un mensaje que debía haber sido entregado se quedó olvidado en un bolsillo. Un camino bien cuidado permite que puedas volver atrás sin grandes problemas.

6] Cuida del camino antes de cuidar de lo que está a su alrededor: atención y concentración son fundamentales. No dejes que las hojas secas del borde del camino te distraigan, ni que la manera como los otros cuidan sus propios caminos desvíe tu atención. Usa la energía para cuidar y conservar el suelo que recibe tus pasos.

7] Ten paciencia. A veces es necesario repetir las mismas tareas, como arrancar las malas hierbas o cubrir los agujeros que surgieron tras una lluvia inesperada. Que esto no te enfurezca, pues forma parte del viaje. A pesar del cansancio, y a pesar de las tareas repetitivas, ten paciencia.

8] Los caminos se cruzan: las personas pueden explicar el tiempo que hace. Escucha los consejos, pero toma después tus propias decisiones. Tú eres el único responsable del camino que te fue confiado.

9] La naturaleza sigue sus propias reglas: por lo tanto, tienes que estar preparado para los súbitos cambios del otoño, para el hielo resbaladizo del invierno, para las tentaciones de las flores en primavera, y para la sed y las lluvias del verano. En cada estación, aprovecha lo mejor que te ofrezca, y no te quejes de sus particularidades.

10] Haz de tu camino un espejo de ti mismo: no te dejes influir en absoluto por la manera como los demás cuidan de sus caminos. Tú tienes un alma que escuchar, y los pájaros transmitirán lo que tu alma quiere decir. Que tus historias sean bellas y agraden a todo lo que tienes en torno. Sobre todo, que las historias que cuente tu alma durante la jornada se reflejen en cada segundo del recorrido.

11] Ama tu camino: sin este principio, nada tiene sentido.


martes, 5 de enero de 2010

Queridos Reyes Magos



Nunca he tenido la oportunidad de conocerles, cuando llegué a estas tierras ya tenía una edad en la que las ilusiones eran otras y  hacía tiempo que no pensaba que pudiera pedirle a nadie que hiciera algo por mí.

Con los años, he aprendido a apreciarles y a entender la maravillosa labor que llevais a cabo en nombre de la magia, la ilusión verdadera... el que empiece el año de forma dulce para tantas personas. Y no, ya sé que no os creó el Corte Inglés. 

Me he portado bien este año, todo lo que he podido y mi mente me ha dejado. He metido la pata alguna vez, no puedo evitarlo.  Pero no he hecho nada con mala intención, soy tonta entrenada y a veces me equivoco. Así que con 20 años de retraso, quiero pedir algo para mí hoy, sólo para mí. Pues ya mi hija hizo sus peticiones hace rato. Quiero sentirme aunque sea por un día como mi niña y descubrir por primera vez, que la magia existe y que si soy buena, valdrá para algo y seré recompensada por ello y se cumplirá mi pequeño deseo.

Mi niña y yo os hemos hecho galletas, espero que os gusten. Es el soborno que os dejo para que me hagais un poco de caso. Y si finalmente pasais de mi como todos los años, que sepais que no voy a dejar de ser buena por ello, pero el año próximo os dejaré galletas baratas marca la pava sonriente del super y sin agua.

 :)


lunes, 4 de enero de 2010

Vuelta a la simplicidad... Back to simple life.


La vida puede y debe ser más simple. 








Vivimos cada vez más años y aún así tenemos muy poco tiempo porque le pedimos demasiado a nuestra vida, trabajamos demasiado para comprar más cosas, más servicios, más de lo que sea. Pues creo que no es el camino, creo que hay que simplificar, comprar menos cosas, gastar menos dinero, para así trabajar menos horas, poder aprender cosas nuevas porque sí, crear tu propio reino en tu casa y por supuesto, llenarlo de amigos. 


Creo que valdría más todo ese tiempo si lo invirtiéramos en uno mismo, en la familia, en los amigos, en tu jardín, en un picnic barato con tortilla, un poco de queso y pan en el parque cerca de casa, y aderezado con una simple siesta. 



No reniego del dinero, es una herramienta necesaria en nuestra vida, y sin duda, hace la vida más fácil, pero creo que nos prostituimos demasiado para conseguirlo. Vendemos nuestro tiempo, nuestras energías, nuestras ideas, nuestra voz, nuestras sonrisas, todo en pos de “vivir mejor”. ¿Qué es vivir mejor en realidad?



Nos perdemos demasiadas cosas preciosas e importantes cada día porque no tenemos tiempo de mirar alrededor ni a la luna azul que había el 31 de diciembre en el cielo. No hay tiempo para maravillarse con lo cotidiano.


Van todos con prisa cada mañana a sus trabajos, mirando a ver por dónde pueden ir más rápido, a quién pueden empujar en la autopista para que se aparte que llegan tarde. Nadie tiene tiempo para llamarte y preguntarte ¿Qué tal te va? Con suerte te envían un mensaje de texto y aún así das gracias de que ese amigo se acordó de alguna forma de ti. Una carta manuscrita pasó a ser algo ya del pasado, las únicas cartas que me llegan son las facturas siempre puntuales, siempre malditas. ¿Envolver un regalo con cariño? No, todo el mundo lo envuelve en la tienda de turno, sin nombre, sin un detalle que te diga de quién es. Las familias no hacen casi nada juntos porque los niños están cada vez más horas en el colegio, y cuando llegan tienen muchos deberes y ya no les queda tiempo para jugar con sus amiguitos. Los padres están tan agotados que ya no se quieren sentar a charlar con sus hijos, sólo preguntan si han hecho los deberes pero no los hacen con ellos a menos que sea necesario. No tienen tiempo de prepararles un desayuno sano y con cariño, les ponen un bollo de fábrica y un zumo de bote y andando. Y si no se dan prisa, se lo tienen que comer en el coche de camino al colegio.


Tengo amigos maravillosos con los que apenas mantengo contacto en la vida real, porque están todos muy ocupados viviendo (sobreviviendo) una vida llena de éxitos que no incluye tomarse un algo fresquito aunque sea una vez al año, tranquilos una tarde. Estos amigos que tienen tanto éxito laboral, no pasan los días en sus casas sino en habitaciones de hoteles, que muchas veces ya conocen más que su propia habitación, van caminando por la calle mirando el teléfono móvil para seguir conectados con el mundo, sin mirar a la gente que está a su alrededor. Son multitarea y están orgullosos de ello porque hacen mil cosas al día. A falta de hacer a diario lo que realmente quieren, luego tienen dinero para comprarse todas las chorradas habidas y por haber para mimarse un poco y mimar a los que les rodean en fechas señaladas. Y además esperan que sea siempre el otro el que haga un esfuerzo de acercamiento. Ellos… no tienen tiempo. Tal parece que en vez de vivir las horas, las matan, a base de cansancio.


¿Cuándo comenzó la vida a ser una carrera de velocidad? ¿A dónde va la gente con tanta prisa? ¿Van todos a salvar el mundo hoy? 


No siento la necesidad de llenar todas y cada una de las horas del día en alguna actividad “útil”, quiero poderme permitir el lujo de saborear los días de vida que tengo, incluyendo esas horas entre una tarea y otra. Tendré menos dinero, pero tendré más libertad. Quiero volver a la simplicidad.