"Evitar los problemas que debes enfrentar es evitar la vida que tienes que vivir."
Paulo Coelho
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martes, 22 de marzo de 2011

La inevitable

 
Razonas profesional,
como vil que siempre eres
acabando vidas lleves,
a todo ser animal.

Siempre eres eficiente
agria de aliento,  efectiva
pues no obvias ni esquivas
a ningún ser viviente.

Siempre tan profesional,
siempre el servicio prestado,
ni al que te quiso evitar
pudo perder tu cuidado,
por más que huyera fatal,
cayó en tu red: quedó helado.

Nunca te asustó seguir,
ni piedad tuviste nunca
que no acabase en penumbra,
al presentarte a cumplir.

Tus trabajos realizaste
sin mirar cara ninguna,
que jamás tuvo fortuna
donde tus ojos clavaste.

Aléjate de mí, te clamo:
no me mires más traidora
que jamás vea tu mano mi ser,
pues te tiñes vengadora
a esta vil y humilde mujer
que jamás tenerte añora.

Que nunca te pueda oler
(quimera de vil viviente),
que lo sabe, soy consciente
que la visita tendré.

Por más que huya, no vale,
tendré segura entrevista,
y que en ella deseo me asista
la mano que me regalen.

Mas ten recuerdo del tiempo
no seas cruel ni cobarde,
y no detengas mi aliento
deja que siempre sea tarde
cuando vengas a mi entierro
ten piedad en no dejarme.



miércoles, 9 de febrero de 2011

Carta al maltratador

Autor: Fernando Orden Rueda, estudiante de 2º de Bachillerato del Instituto Bioclimático de Badajoz.

Para ti, cabrón:

Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado.

¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella l...a que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?

Te lo diré:
Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.

Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera como eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared.
Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.

Me puse contento antes de tiempo. Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…

Y sucedió. Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre. Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.

Y ahora me dirijo a ti. Esta carta es para ti, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que solo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.

Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. 

Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón. 

lunes, 31 de mayo de 2010

La luz de tu Faro - Óscar Bartolomé Poy

Hoy no encuentro palabras propias y las que tengo, no me gustan. Así que comparto lo que estoy leyendo y llorando estos días. "La luz de tu Faro, de Óscar Bartolomé Poy" . Es un escritor que tiene la bondad de visitarme de vez en cuando aquí en mi blog y que recomiendo muchísimo que compren su libro y el de Sara, el gran amor de su vida. Los pueden comprar en papel y en PDF.


 "Este poemario no debería existir tal como es, pues se trata de un gran error del destino. En su origen nació con la vocación de ser un libro de vida, y finalmente se convirtió en un libro de muerte. Pese al dolor de la ausencia, la luz de su Faro ilumina las esquinas oscuras de mi existencia. Con este libro ofrezco mi tributo de amor imperecedero a la mujer que me hizo sentir poeta: Sara. Ella ha sido y siempre será mi poesía y nuestro Amor trascenderá su muerte, y también la Mía."  Óscar

Les voy a dejar, a modo de pequeños sorbos de su obra, el enlace a un par de sus entradas de blog... y espero con esto, animaros a leer esa maravilla de amor inmortal hecha papel, con lágrimas y letras.


ESTATUA DE SAL, MUJER DE ARENA

y uno cortito para suspirar...

SUEÑO INALCANZABLE

Persigo nuestros sueños rotos como el gato persigue a la mariposa,
queriendo alcanzarla pero sabiendo que nunca la alcanzará,
porque por más que corra y salte, nunca podrá volar.

Sólo en mis sueños soy yo.
Sólo en mis sueños eres conmigo.

A falta de más, lo eres todo para mí.

© Óscar Bartolomé Poy. Todos los derechos reservados.