Mala lucha maldita entre la razón y el corazón... esto le escribía a una amiga en su blog hace muy poco y lo sigo pensando y sintiendo así. ¿Por qué esas dos nunca se ponen de acuerdo? ¿Cómo se decide cuál debe ganar cada pequeña batalla? Esas batallas que terminan durando una vida...
No me importas, RAZÓN, ni la suya, ni la mía,
lo mío, sólo es corazón, que sueña altivo
y te maldice, cual presa en vilo,
que alivio desea hallar, incluso perder la vida.
¿Se engaña el corazón?, o es cobardía,
que se concede a RAZÓN por darle alivio
si así te sientes mejor, valga el destino,
mas no me obligues RAZÓN, ni aunque lo pida.
Se confunde así mi mal, mi cruel destino,
labrado solo en amor, no en garantías
que RAZÓN pide, pues así sea, “acto mezquino”.
Sólo la naturaleza en este mundo puede dar y quitar vida,
Tú, RAZÓN, sólo eres un juez que a muerte me condena.
Le llevo en mi corazón, lo sabes, y eso me alivia.
Su corazón, espero, sabrá si estuve ahí, un día…
Queridas amigas, madres, hermanas, amantes, hijas, tías, abuelas... todas esas cosas maravillosas que sois cada día y todas a la vez sin dejar de ser vosotras mismas, espero que tengais un maravilloso día.
Porque nosotras lo valemos, como el anuncio de L'oreal :)
Mil besos y alguno más por ahí perdido, para vosotras.
Entre suspiros escucho
Los débiles latidos de mi corazón,
Y voy sintiendo, que ya no queda mucho
Para que yo pierda la razón.
He luchado en vano
Por borrar tu huella en mí,
Pero me coges de la mano
Y siempre vuelvo a ti.
Necesito que me dejes,
Que no me robes el sueño,
Que no te quedes,
Que no intentes ser mi dueño.
Necesito respirar sin este miedo
A dejar de hacerlo en cualquier momento,
Y vivir, sin recordar que sin ti, quedo,
Sólo por no liberar este sentimiento.
Tengo la mente dispersa últimamente...(me corrigen.., siempre) pero aún así pienso en muchas cosas que me gustaría contarles, muchas de esas cosas tan obvias y a la vez tan ignoradas a diario. Mientras el mundo ahí fuera lucha por sobrevivir a una naturaleza enfadada, que encima tiene toda la razón, yo sigo aquí encerrada en mis pensamientos, soñando en mi propio mundo donde no existen esas noticias. En mi mundo, los terremotos son taquicardias; la lluvia...son mis lágrimas... y las lágrimas de otros... Los días de sol, son las sonrisas que me rodean.. Y me pregunto, otra cosa más...(para variar)
¿Cómo puede un amor llegar a destiempo? Pues sí, el amor a veces llega a destiempo, no se sube al tren cuando tiene la oportunidad y sigue esperando, mirando en la estación a ver si llega otro tren... otro más bonito, otro más brillante, otro que tenga un destino más exótico y allí se queda, en esa estación, esperando siempre algo mejor.
Pasa el tiempo, a veces, demasiado y cuando ese amor ya está cansado de esperar y todo el mundo se fue, entonces mira a su alrededor y descubre que ya no queda nadie. Nadie para hacer viajes, para aprender nuevas cosas, para sentir el viento en la cara, para compartir, para sentir... y como no se decide por ninguno de los que llegan, decide irse de la estación y volver a su antiguo barrio y llamar a las puertas que un día estaban abiertas para él y ya es tarde, muy tarde. Casi todas las puertas están cerradas, las que abren... ya no le quieren y en otras, él descubre que ya no le apetece entrar, y por fin, después de mucho deambular por las calles de su pasado... encuentra una puerta que había olvidado, la abre y ella le deja pasar, pero ya todo ha cambiado. El amor aún moraba allí pero ya se lo habían entregado a otro, otro que sí se subió al tren en su momento y entonces llega la desesperación... por tanto tiempo perdido, por tanto amor desperdiciado en un banco de una estación. Ese descubrimiento es una de las cosas más dolorosas que ha sentido jamás y no se resigna, una vez más, a aceptar las cosas como son, a darlo por perdido y sigue soñando.. esta vez, con un tren viejo, destartalado y lleno de pasajeros pero que sí sabía amar... por eso está lleno, y ya no quedan asientos libres.
Y ese amor, que es tan grande y maravilloso, por ironías de la vida, ahora tiene que seguir su camino solo...
¿Quién diría que algo tan increíble y escaso como un buen amor podría llegar a destiempo? Pero es así...
Amor, abre los ojos y vuelve a caminar por las calles de tu presente, alguna puerta seguro que sigue abierta y otras, sin duda, se abrirán para tí.
Les dejo con esta canción, de la banda sonora de la película: Cansada de besar sapos.
Solo para ti
Eres todo lo que pedíaLo que mi alma vacía
Quería sentir
Eres lo que tanto esperaba
Lo que en sueños buscaba
Y que en ti descubrí
Tú has llegado a encender
Cada parte de mi alma
Cada espacio de mi ser
Ya no tengo corazón
Ni ojos para nadie
Solo para ti
Eres el amor de mi vida
El destino lo sabía
Y hoy te puso ante mí
Y cada vez que miro al pasado
Es que entiendo que a tu lado
Siempre pertenecí
Tú has llegado a encender
Cada parte de mi alma
Cada espacio de mi ser
Ya no tengo corazón
Ni ojos para nadie
Solo para ti
Solo para ti
Solo para ti
Solo para ti
Esto es en verdad
Lo puedo sentir
Se que mi lugar
Es junto a ti…
Eres todo lo que pedía
Lo que no conocía
Y que en ti descubrí.Muchas gracias, amigos, conocidos y desconocidos, por estar ahí.
Escribí esto hace tiempo en un foro y en el facebook, recordando viejas ideas que leí a principios de los 90 en alguna revista dominical que ni si quiera recuerdo. Me llamó la atención un artículo que trataba sobre el amor, sobre la cobardía. Dos décadas después, en mi mente, esa que fue incapaz de recordar ni qué revista ni quién escribía el artículo en cuestión, recordaba vagamente sobre qué se quejaba su autor y propuse mi nueva versión de lo que él se cuestionaba. Y creo, después de leerlo una vez más, que todos somos un poco cobardes, unos más que otros, pero al final, nos empeñamos en protegernos con la intención de no sufrir y no sé ni para qué lo hacemos, si siempre volvemos a cometer, si no los mismos, nuevos errores.
“El cobarde manifiesta la deficiencia de espíritu que causa el miedo: no se arriesga en amistades ni en negocios, no toma partido ni en el amor ni en pasión alguna que suponga guardar en la misma cesta todos los huevos. Con el tiempo, la mujer o el hombre cobarde, se vuelve receloso y desconfiado, exigiendo que sean los demás los que permanezcan alerta ante el peligro, solucionen los problemas y defiendan su casa de la ruina.
Pero no pienses que la cobardía se queda siempre quieta, con la cabeza debajo del ala: el cobarde se mueve, va y viene en el día de aquí para allá, con mucho afán, hace de todo menos luchar. Porque el cobarde necesita ir tejiendo con habilidad en su corazón uno de los caparazones más vergonzantes, quizá el que más degrada al ser humano: me refiero a ese caparazón de hierro oxidado que rebota sin miramientos cualquier compromiso digno con el mundo, con el otro. Y termina por pudrir a todo lo que se le acerca. Es éste un caparazón mezquino que adula con la palabra, que resulta osado en la sumisión y codicioso con las ganancias. Porque su fin, su vida misma, es escaquearse, desaparecer, cuando conviene.
Hay quien nace cobarde. Hay también quien le hace cobarde el crecer entre cobardías, pero hay además aquellos otros que, habiendo sido largamente generosos con su corazón y confiados en sus deseos, deciden cerrar un día las puertas de su interior a cal y canto, y por si fuera poco, entregan sus últimas fuerzas al muro de cemento que ahoga el amor.
Creen estos últimos, que éste es el remedio eficaz para no alterarse más por los despechos y disgustos que lleva consigo el vivir. Es verdad que de esta forma parece que no se sufre, que no le visita a uno el insomnio ni el mal humor y que tampoco se conoce esa sensación terrible de angustia y desazón que termina por cambiar los rictus amables, felices, por la piel gris, por los besos sin sabor. Puede ser, en fin, que el caparazón glacial de la distancia cobarde, atado y bien atado en hierro forjado, evite el tener que tragar saliva, el aguantar cabronadas. Pero no hay duda, eso sí, que el bienquerer, el amor, muere aterido para siempre.
Observo la manía que tiene la gente de intentar parecer felices a toda costa, en todo momento, y bajo cualquier circunstancia. Se fuerzan a sonreír cuando no les apetece nada, a demostrar constantemente que están encantados de haberse conocido, y que los asuntos varios les van fenomenales. Que no pasa nada, aunque un terremoto haya arrasado sus tierras, sus amores y sus ganancias. Curiosamente parece que esta actitud significa fortaleza, solidez de espíritu. Yo tengo mis dudas. Porque por la vida, por el corazón pasan muchas cosas: el corazón ambiciona y se lleva chascos, es egoísta y vanidoso y le gusta que le mimen, es frágil y voluble, se angustia y es pesaroso y complicado y el corazón, ese corazón sin caparazones, no aprende.
No le he podido dedicar una entrada muy especial al tema del amor, porque llevo una semana de duro trabajo con escaso tiempo libre, para cumplir una fecha de entrega, en fin, que no os aburro con mis cosas, el caso es que leí esto en el blog de Paulo Coelho, uno de mis escritores favoritos y lo voy a compartir con vosotros.
Disposiciones generales:
A – Considerando que el dicho de que “en el amor y en la guerra todo vale” es completamente verdadero;
B – Considerando que en lo relativo a la guerra contamos con la Convención de Ginebra, adoptada el 22 de agosto de 1864, que determina cómo debe tratarse a los heridos en el campo de batalla, mientras que hasta hoy no se ha promulgado ningún documento que regule la situación de los heridos de amor, muy superiores en número;
Se decreta que:
Art. 1 – todos los amantes, independientemente de cuál sea su sexo, quedan advertidos de que el amor, además de ser una bendición, también es algo extremadamente peligroso, imprevisible, que puede acarrear serios daños. Por lo tanto, quien tenga la intención de amar, debe ser consciente de que está exponiendo su cuerpo y su alma a heridas de muy diferentes tipos, sin poder culpar por ello a su pareja en ningún momento, puesto que ambos corren el mismo riesgo.
Art. 2 – Una vez alcanzado por una flecha del arco ciego de Cupido, debe solicitarse inmediatamente al arquero que dispare la misma flecha en la dirección opuesta, con el objeto de no sufrir la herida conocida como “amor no correspondido”. En el caso de que Cupido se niegue a hacerlo, la Convención que en estos momentos se promulga exige del herido que de manera inmediata se arranque la flecha del corazón y la tire a la basura. Para llevar esto a buen puerto, debe evitar llamadas telefónicas, mensajes de correo electrónico, envíos de flores (siempre rechazadas), o cualquier otra forma de seducción, pues semejantes medios, si bien pueden dar algún resultado positivo a corto plazo, no resisten el paso del tiempo. La Convención decreta asimismo que el herido debe buscar sin falta la compañía de otras personas, así como debe imponerse al pensamiento obsesivo que le dice “vale la pena luchar por esta persona”.
Art. 3 – En el caso de que la herida provenga de un tercero, es decir, que el ser amado se sienta atraído por alguien que no estaba a priori en el guión, queda expresamente prohibida la venganza. En este caso, se permite el uso de lágrimas hasta que los ojos se sequen, así como algunos puñetazos en la pared o en la almohada, o reuniones con amigos donde poder insultar a gusto al antiguo(a) compañero(a), incidiendo en su perfecta falta de gusto, pero sin llegar a difamar su honra. La Convención determina que también se aplique en este caso la regla del Art. 2 que mueve a buscar la compañía de otras amistades, sólo que evitando en la medida de lo posible los lugares que la otra persona frecuenta.
Art. 4 – En lesiones leves, clasificadas aquí como pequeñas traiciones, pasiones fulminantes que no duran mucho, o desinterés sexual pasajero, debe aplicarse con generosidad y rapidez el medicamento llamado Perdón. Una vez aplicada tal medicina, no se debe volver atrás bajo ninguna circunstancia, y el asunto debe ser definitivamente olvidado, no utilizándolo jamás como argumento en una discusión o en momento de odio.
Art. 5 – En todas las heridas definitivas, también conocidas como “rupturas”, el único medicamento que tiene algún efecto se llama Tiempo. De nada sirve buscar consuelo en cartomantes (que siempre prometen el regreso del amor perdido), leer libros románticos (que siempre acaban bien), engancharse a una telenovela o cosas por el estilo. Se debe sufrir con intensidad, evitando radicalmente las drogas, los calmantes o las oraciones a los santos. En cuanto al alcohol, sólo serán permitidos dos vasos de vino diarios.
Consideraciones finales
Los heridos por el amor, al contrario de los heridos en conflictos armados, no son víctimas ni verdugos. Optaron por algo que forma parte de la vida, y deben asumir, por consiguiente, la agonía y el éxtasis de su elección.
Y los que jamás fueron heridos por el amor, nunca podrán decir: “he vivido”. Porque no vivieron.
Para los que celebrais este día, os dedico esta canción, que en mi juventud era de lo más bonito que pude ver y escuchar. Que se diviertan.
Lleva tu mente a donde quieras ya que con tu cuerpo no siempre puedes hacerlo y cuando llegues allí, haz también lo que quieras, nadie puede impedírtelo :D
For those who celebrate this day, I dedicate this song, that it used to be the most beautiful thing I could ever watch and listen in that time.
Take your mind wherever you want to because you can't do the same with your body and when you get there, do whatever you want to. No one is going to stop you. :D