¿Quién me dice que alguna vez no soñó con volver atrás en el tiempo? Volver a un año concreto en el que recuerda claramente ser feliz, o a ese día que cambió su vida para siempre. ¿Quién no soñó con deshacer entuertos, con evitar dolores causados a otros por nimiedades? ¿Quién no soñó con volver y hacer cosas que en su momento no hizo por falta de experiencia, por falta de valor... por ignorancia, ceguera o inmadurez? ¿Quién no se arrepiente de nada?
Sí, es un bonito sueño...un ejercicio que nos lleva a lamentarnos por un pasado que ya no podemos cambiar. No me atrevo a definirlo como un ejercicio inútil, porque después de todo, creo que nos enseña algo. Nos enseña a recordar bien las cosas que hicimos y no deberíamos repetir, y las que sí. Pero a su vez nos torturan las elecciones que hemos hecho, incluso las que estábamos más seguros que eran acertadas en su momento. Nos atormentan los...”y si hubiera hecho esto, y si hubiera sido así, y si hubiese elegido aquello otro...¿aquella otra persona?”
Pues, ya no sirve de nada lamentarse, aunque lo pensemos de vez en cuando. Lo que sirve es, utilizar esa experiencia que tenemos hoy, (entiéndase por experiencia, todas las veces que hemos metido la pata con anterioridad al momento actual) y hacer mejores elecciones, hoy. Hay que hacer mejores elecciones para el mañana, olvidarnos de los prejuicios que tenemos, de los esquemas que se nos han grabado a fuego por años de repetirnos lo mismo, por años y años de escuchar consejos ajenos en vez de seguir los nuestros, de escuchar los sermones de todos aquellos que creen saber mejor que nosotros cómo debemos vivir nuestra vida, de no seguir nuestros instintos… de pensar muchas veces en complacer a otros en vez de a ti mismo.
No se pueden hacer elecciones siempre pensando en que a alguien no le gustará lo que hagas, en que vas a decepcionar a otros, en que de alguna forma le harás daño a alguien… esto es la vida, siempre habrá alguien a quien no le guste lo que hagas y a su vez, otro te hará a ti lo mismo. Alguien te hará daño a ti también, para compensar, para mantener las cosas en equilibrio. No sé si esto es a lo que llaman karma. Si es así, debe existir y si no, habría que inventarlo.
En cualquier caso, a veces hay que serenarse, alejarse un poco de los problemas y mirarlos con perspectiva desde una posición más calmada, más fría si se quiere. Tomar decisiones en momentos de calentura, sea cual sea el tipo de calentura, ya sea un cabreo monumental o el mejor orgasmo de tu vida, no es bueno.
Tenemos que preparar un proyecto, como si fuéramos a presentárselo a un cliente, solo que esta vez el cliente, somos nosotros. Hacer una lista, si es necesario, de los pros y los contras de lo que queremos hacer, de lo que nos costará ese nuevo cambio en todos los sentidos en nuestra vida, y no hablo precisamente a nivel económico, que también vendrá ese cambio, por supuesto, pero si es algo que ya damos por descontado y no nos importa, pues una cosa menos de la que preocuparse. Y leer atentamente, cada una de las cosas que hemos escrito, que hemos pensado, ser sinceros del todo con nosotros mismos de los riesgos que queremos correr y de los que no y una vez leído todo, repetir… y respondernos sin pensar en nadie más. Nadie puede vivir la vida por nosotros, nuestra vida es la única posesión segura que tenemos, hasta que la muerte decide visitarnos y eso puede ser en cualquier momento.
Así que aún, cuando compartimos esta vida con otros, esos que amamos, admiramos, entendemos… y un largo etcétera y nuestra empatía nos lleva a ponernos en su pellejo, no somos nadie para tomar decisiones ajenas ni para que nadie se meta en las nuestras. No se puede ver a través de los ojos de otros, sencillamente no se puede. Se intenta no cometer los mismos errores de otros viendo lo que hacen, para terminar luego nosotros cometiendo otros distintos, nadie se libra de esto. Nadie es perfecto y el que lo quiera intentar, que sepa de antemano, que está condenado al fracaso y a la locura.
Así que si mañana, resulta que sí se pudiese viajar atrás en el tiempo (cosa ciertamente imposible pues estoy segura de que con los errores que se cometen siempre en el sector servicios, ya nos habríamos encontrado algún turista perdido en el tiempo xD) la persona que tomaría esas decisiones, sería la de hoy, la que ha pasado por muchas cosas en todos esos años, una persona que ya no piensa igual y que después de analizar su vida actual, le parece que en el fondo y a pesar de lo sufrido, perdido, ganado, amado, sentido, llorado y deseado… está todo bien, aún cuando ya sepa y comprende, que no se vive permanentemente en la felicidad.
Toma las riendas de tu vida hoy y no lo dejes para mañana. Sonríele a la vida, seguro que te devuelve la sonrisa. Enfréntate a ella desnudo, sin corazas... te irá mejor, peor, igual, pero serás tú, sin más.
excepto si esa madre es tu suegra... xDD. Vale, aceptamos suegra como madre :) y la felicitamos también :D Feliz día para todas las mamis, las que conozco y las que no. Disfruten de este día y de todos los que quedan por venir.
Mi hija como es generosa hoy me ha dado dos postales y aquí las dejo, pues son mi mayor teeesoooroo :) No necesito nada más... pues venía además con complementos de besos, abrazos y una gran sonrisa mellada y sincera de las de verdad.
Tendemos a despreciar los dolores que no son físicos, esos que no los puede dictaminar un médico, esos para los que no hay una pastillita mágica, esos que no son fácilmente demostrables. Tendemos a pensar que es imposible y exagerado... el morir de amor, el morir de tristeza, hundirse en la miseria más absoluta e irte a vivir a un infierno que tú mismo has creado porque alguien te ha olvidado o por el contrario, volar y tocar lo que tú entiendes por cielo, a cambio de la sonrisa de alguien a quien amas desesperadamente, pero, es así.
La verdad es que no hay recetas para curar estos dolores. No hay recetas para combatir la tristeza que nos produce la muerte de un amor. No hay forma de saber si la última decisión que has tomado es correcta. Nadie te puede asegurar que todo va a salir bien… Nadie te puede vender los sentimientos que en realidad quisieras comprar, ni a cambio de todo lo que tienes.
La felicidad, me dijo alguien, como mucho se podría alquilar, nadie la tiene en propiedad. Pues no quiero saber nada de la tristeza, quiero vivir de alquiler en la felicidad el resto de mi vida, no quiero tener que comparar y buscar nunca más en el mercadillo de los sentimientos, no quiero saber nada de las lágrimas, si no van a ser de felicidad.
Cada día, que te roba un amor inconcluso, un amor cobarde, saben a un año de vida, porque cuando finalmente decide salir por la puerta, se lo lleva todo…lo mejor de ti, todo aquello que querías dar porque sí, porque estaba dentro de ti y estabas deseando compartirlo.
Se lleva de golpe, tus esperanzas y con ellas, todo el valor que habías reunido para romper con todo y empezar de nuevo, todas las sonrisas que querías regalar, la música que sonaba en tu corazón a todas horas y que lo hacía al compás de su voz, de sus palabras, esas que siempre eran la poesía perfecta para ti, aunque ya estuvieran gastadas y dichas hasta el hartazgo por otros antes que él. Para ti, eran únicas, valiosas, nuevas...
Y por mucho que duela, y seguirá doliendo durante mucho tiempo, no puedo elegir morir de amor…así que me conformaré con vivir, con sobrevivir cada instante, cada día, con los restos que quedan de mi…con esa parte remota dentro de mi corazón, que no visito y a la que aún le queda algo de instinto asesino y mataré, aunque sea poco a poco, lo que queda de ti.
Y nunca recuerdo que te tengo que olvidar… que tenía que haberte olvidado la primera vez que te recordé...la primera vez que te amé.
Hoy traigo perlas de sabiduría, que un gran amigo ha publicado en su recién estrenado blog Renovatio
Me ha encantado y espero aprender a poner en práctica, todo lo que se supone que tendría que aprender y saber, antes de que sea tarde... para aprovecharlo.
¿No dije buenos días? Pues eso, buenos días :D a todos.
Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.
Y uno aprende que el AMOR no significa acostarse.
Y que una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender ....
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado inseguro para planes ... y los futuros tienen su forma de caerse por la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que, si es demasiado, hasta el calor del Sol puede quemar.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno es realmente fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende ... y así cada día.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien, porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad.
Con el tiempo te das cuenta de que si estás con una persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.
Con el tiempo aprendes que los verdaderos amigos son contados y que quien no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de falsas amistades.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en momentos de ira siguen hiriendo durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es atributo sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, es muy probable que la amistad jamás sea igual.
Con el tiempo te das cuenta que aun siendo feliz con tus amigos, lloras por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá multiplicadas las mismas humillaciones o desprecios.
Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el sendero del mañana no existe.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas y forzarlas a que pasen, ocasiona que al final no sean como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás a los que se marcharon.
Con el tiempo aprenderás a perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, pues ante una tumba ya no tiene sentido.